Ezequiel Arredondo antes de llegar a la iglesia tenía la vida destruida. Todos los problemas comenzaron durante su adolescencia. Sufría con peleas en su casa, con sus padres.
Esto lo llevo a alejarse de su familia, a tratar con malas compañías, lo condujo a los vicios del cigarrillo, alcohol y probar la marihuana.
Al no sentirse feliz con lo que hacía, el cayo en un pozo depresivo con 2 intentos de suicidio.
Hasta que conoció la I.U.R.D de San Isidro donde Dios le dio una nueva vida. Hoy forma parte del grupo joven.
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