Los sentimientos pelean contra la fe. Cuando uno los escucha queda abatido, débil, y piensa que el sufrimiento es su cruz, su destino. Los sentimientos también hacen que uno haga cosas erradas para olvidar los problemas y eso es una trampa del diablo porque lo imposible para los hombres es posible para Dios, pero sólo a través de la fe sobrenatural.
Si usted nunca ha logrado nada y está en la Iglesia hace tiempo es porque su fe ha sido natural. Dios es espíritu, y se Lo busca en espíritu, basado en Su Palabra. Los pensamientos de Dios tienen que estar en su mente aunque sean contrarios a los sentimientos.
Muchas veces usted sale de la reunión y cuando llega a su casa ve que nada cambió. Si la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, entonces crea en Dios con la certeza de que va a cambiar, no se deje influenciar, sonría y dé gracias a Dios por creer que su familia es salva.
En ese momento, su espíritu estará en comunión con Él, pero si deja de mirarlo y de oír Su Palabra, y mira sus problemas que lo quieren ahogar, Él no tendrá más placer, porque usted saldrá del espíritu y entrará en la carne, o sea, saldrá de la fe sobrenatural y entrará en la fe natural, basada en sus sentidos.
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