Edición 393 - Del 17 al 23 de agosto de 2008 | Buenos Aires - Argentina

El camino a seguir

A veces conversamos con una persona y tenemos la impresión de que, aunque nos mira, no nos está escuchando. Está perdida en sus propios pensamientos, algunos incluso preocupantes. Tal vez piensa: “¿Será ésa la voluntad de Dios?”. “¿Estaré realmente liberado?”. “¿Empeorará el problema?”. “¿Perderé todo?”. Entonces entenderíamos por qué aquella persona tiene ese semblante pensativo.

Así como la fe, la duda es espiritual. Es lo opuesto a la fe, una manera de creer negativamente. Una persona guiada por este tipo de negatividad está siempre dividida en relación a los asuntos importantes de la vida. No vale la pena enfrentarlos con la fuerza del brazo porque es algo espiritual y no físico.

No existen medicamentos o tratamientos contra las dudas. Las personas generalmente intentan tener pensamientos positivos; pero sin éxito, porque la duda no es algo que se disipa con pensamientos buenos. Algunos hacen terapia; pero no es suficiente para resolver su problema interior: dudas irritantemente insistentes.

La duda es como un espíritu maligno con planes malignos. Es como un virus espiritual altamente contagioso. Ahora es posible entender por qué el mal atrae al mal. Adolescentes rebeldes forman pandillas. Personas iracundas forman grupos manifestantes. Cuando las personas permiten que la duda los controle, se transforman en potenciales propagadoras de esa maldad.

Sólo la fe posee un medio para neutralizar nuestras dudas, y por eso el Señor Jesús hace tantas referencias a ella a lo largo de Su ministerio. Ahora bien, si el propio Dios reconoció la importancia que tiene la fe, mucho más nosotros, insignificantes humanos fallos. La fe también es un espíritu, pero que viene de Dios para hacer bien a la raza humana. La prueba de eso es que las dudas siempre hacen que las personas miren para atrás, su pasado, y tomen decisiones erradas en base a sus experiencias negativas pasadas. Pero la fe siempre nos impulsa a mirar hacia adelante y creer en un futuro mejor. Muchas personas tienen fe, pero simplemente no la usan como deberían. Deben entender que existe la fe natural, que es común como el aire que respiramos, y la fe sobrenatural, que viene con el oír la Palabra de Dios. Ella es simple y efectiva. La persona oye los pensamientos de Dios a través de Su Palabra y eso la lleva a actuar su fe natural de forma sobrenatural. No hay otra forma. No hay forma de usar nuestra fe sin Dios y no podemos recibir nada de Él sin fe.

Entonces, si se ha dejado vencer por todo tipo de dudas y ha enfrentado luchas en su relación, en su familia, en sus finanzas, recuerde esto: las dudas no resuelven nada. A decir verdad, ellas sólo atraerán más dudas, así como espíritus malignos atraen espíritus malignos.

Cambie su manera de pensar por la fe. Dé inicio a una relación con Dios, oyendo y practicando Su Palabra. Dios, ciertamente, abrirá sus ojos para que vea qué dirección tomar, qué camino seguir.

Dios los bendiga a todos.



 
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