Un acto de amor
Si bien la Biblia no habla sobre la donación de órganos, podemos entender que es un acto de amor, porque quien dona un órgano, ya sea antes o después de morir, le salva la vida a otra persona, permitiéndole extender su estadía en la Tierra.
La Palabra de Dios nos dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” tanto en el Antiguo como en el nuevo Testamento (Levítico 19:18; Mateo 22:39; Gálatas 5:14 y otras menciones más), lo que demuestra una vez más la coherencia del pensamiento Divino.
En esa frase se engloban un montón de actitudes que demuestran el interés por el bienestar de quienes nos rodean.
Muchos creen que amar al prójimo se limita a ayudarlo en oración, con un bien material o económicamente, pero las palabras del Señor Jesús van mucho más allá.
Cualquier cosa que podamos hacer por los demás será bienvenida, pero cuidado, no debemos olvidarnos del primer gran mandamiento: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente”. De nada sirve hacer una cosa si no hacemos la otra también.
Sigamos el ejemplo de amor que Jesús nos enseñó entregándose a sí mismo para salvarnos a todos. El amor cristiano no busca el propio interés, sino el de los otros, como Cristo no buscó el suyo, sino el de los demás.
Nos reencontramos la semana que viene y esperamos que estas palabras dejen una huella en su corazón. Que Dios los bendiga.